¿Cómo empieza un proyecto? A veces, de la forma menos pensada.
Un día intentas algo nuevo y te das cuenta que eso te da paz, alegría, satisfacción o incluso curiosidad.
Lo conté en el primer posteo, en el caso del Cofre de Venus fue un reencuentro con la pintura por querer guardar y proteger mis mazos de Tarot en un lugar especial.
Compré las cajitas y les puse color. Hace años pintaba en tela, pero jamás había hecho algo igual con madera.
Me gustó. Se sintió super placentero. Por esa razón, cuando tuve que comprar mis piedras de Reiki y armar la caja de pedidos, no dudé en volver a pintar. Sólo que esta vez, me animé a jugar con las formas y colores.
No se trata de pensarlo mucho y mucho menos de buscar la perfección para comenzar ese algo que tanto te mueve. La práctica hace al maestro y si se hace con amor, no hay como fallar.
Si no es ahora, ¿cuándo?
